De intento fallido a sondeo positivo: localización de agua en Alhama de Granada

La localización de agua subterránea no responde de igual forma en todos los entornos. Existen zonas donde la complejidad geológica dificulta significativamente la obtención de recursos hídricos, haciendo necesario un enfoque técnico riguroso.

Este caso, desarrollado en Alhama de Granada, es un ejemplo claro de cómo la metodología adecuada puede revertir un resultado inicialmente negativo.

Situación inicial

El cliente disponía de una finca destinada a olivar de secano. Con el objetivo de mejorar la rentabilidad de la explotación y evolucionar hacia un modelo de olivar intensivo, decidió realizar un primer intento de captación de agua mediante un pozo.

Búsqueda y localización de aguas subterráneas para pozos y sondeos

El resultado fue desfavorable.

La perforación no permitió obtener un caudal suficiente para riego, lo que supuso una inversión sin retorno y generó incertidumbre sobre la viabilidad de nuevos intentos.

Contexto geológico

La zona de Alhama de Granada presenta una geología compleja, caracterizada por:

  • Presencia de arcillas, con muy baja permeabilidad
  • Materiales calizos, capaces de almacenar agua de forma irregular
  • Alternancia de litologías que dificulta la continuidad de niveles acuíferos

En este tipo de entornos, el agua subterránea no se distribuye de manera homogénea. Pueden existir zonas completamente secas a escasa distancia de otras con potencial hídrico, lo que incrementa la incertidumbre en la toma de decisiones.

Planteamiento técnico

Tras el primer intento fallido, el cliente optó por cambiar de enfoque y abordar el problema desde una base técnica, solicitando un estudio hidrogeológico a IGEAS.

En un plazo inferior a una semana, se elaboró un informe completo que incluía:

  • Análisis geológico detallado de la zona
  • Interpretación estructural del subsuelo
  • Aplicación de técnicas de localización de agua mediante satélite
  • Definición precisa del punto óptimo de perforación
  • Recomendación de la profundidad del sondeo

Adicionalmente, se mantuvo comunicación directa con el cliente para garantizar la correcta ejecución de la perforación conforme a los criterios técnicos definidos.

Resultado obtenido

El cliente ejecutó el sondeo siguiendo las indicaciones del informe.

A una profundidad aproximada de 58 metros, se interceptó un nivel productivo, obteniendo un resultado positivo en una zona inicialmente considerada de bajo rendimiento hídrico.

El caudal obtenido resultó suficiente para cubrir las necesidades de riego de la explotación.

Impacto en la explotación

La disponibilidad de agua ha permitido al cliente replantear el modelo productivo de su finca.

Búsqueda y localización de aguas subterráneas para pozos y sondeos

Tras un primer intento sin resultados, el nuevo sondeo ha posibilitado:

  • La transición de olivar de secano a olivar intensivo
  • La mejora de la rentabilidad de la explotación
  • Una mayor previsibilidad en la gestión agrícola

El cliente confirmó personalmente la validez del resultado tras ejecutar la perforación en el punto y profundidad indicados.

Análisis del caso

Este proyecto refleja una situación frecuente en el sector:

  • Primer intento sin base técnica → resultado negativo
  • Segundo intento con estudio hidrogeológico → resultado positivo

La diferencia no reside únicamente en el terreno, sino en la metodología aplicada para su análisis.

Conclusión

Incluso en entornos geológicos complejos como los de Alhama de Granada, caracterizados por la presencia de arcillas y calizas con comportamiento irregular, es posible localizar recursos hídricos mediante un estudio adecuado del subsuelo.

Un sondeo no debería plantearse como una decisión basada en la incertidumbre, sino como una actuación fundamentada en criterios técnicos.

En IGEAS, aplicamos un enfoque riguroso para optimizar la localización de agua subterránea y reducir el riesgo en la toma de decisiones.

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